sábado, diciembre 16, 2006

Nuevos Derechos Universales del Niño

INSTITUTO DEL LIBRO Y LA LECTURA DEL PERÚ

20 DE NOVIEMBRE,
DÍA DE LA DECLARACIÓN UNIVERSAL
DE LOS DERECHOS DEL NIÑO

NUEVOS DERECHOS
UNIVERSALES DEL NIÑO

Propuesta:
Danilo Sánchez Lihón
Director INLEC DEL PERÚ

Cuatro secciones conforman la “Convención Internacional
sobre los Derechos de la niñez”, adoptada por la Asamblea
General de la Naciones Unidas el 20 de noviembre de 1989 y
firmada hasta la fecha por más de 160 países, abarcando
derechos de 1) supervivencia, 2) crecimiento, 3)
protección, y 4) participación. Proponemos ahora los
Derechos a la Esperanza, uno de cuyos capítulos trataría
En Torno a la Fantasía e Imaginación, ineludible
tratándose de niños. En fecha anterior propusimos un
cuerpo de principios En Torno a la Lectura y los Libros,
que reproducimos también en esta oportunidad.


EN TORNO A LA FANTASÍA E IMAGINACIÓN

1. Reconocer, mediante resoluciones internacionales y
leyes de cada país, la importancia, significación y
trascendencia de soñar, como un recurso de carácter
estratégico y base del desarrollo económico, social y
cultural de la colectividad, precisando que sin la
fantasía e imaginación la realidad no sería completa y es
sólo con estos atributos que la vida llega a ser verdad.
2. Estipular que el sistema educativo debe propiciar la
imaginación, que así como hay maestros de estética o
lógica haya maestros de fantástica, incluso funcionarios
que inciten a la imaginación, a fin de que a partir de los
sueños las personas cobremos ánimo a favor de alcanzar
ideales, se alcen y echen a flamear banderas y estandartes
defendiendo la vida que es hermosa y no es justo
desperdiciarla ni en falsos problemas ni en trivialidades.
3. Aprobar que los niños tienen derecho a zambullirse, con
zapatos y todo, en los manantiales de la imaginación sin
que nadie intente por ello reprenderle sino al contrario,
echarse a volar junto a ellos hacia mundos distantes,
distintos y hasta opuestos; otorgando prioridad a la
confección de un artefacto sencillo, un par de alas
externas –en vez de producir armas y material bélico– con
las que podrán dar un par de vueltas por la realidad, para
luego reinventarla.
4. Tienen derecho –los niños, y los seres humanos en
general– a no ser sancionados si olvidan realizar
cualquier actividad por contemplar el abrirse de una flor,
desenroscarse una oruga, discurrir las aguas de un río,
seguir paso a paso el lento caminar de un escarabajo. Que,
ante la felicidad de contemplar un arco iris, el cielo
tachonado de estrellas, los campos de trigo a la luz del
plenilunio, se cierren los cuadernos y guarden las teorías
5. Tienen derecho los niños a subir a lo más empinado de
una torre y contemplar el milagro de la creación. Que se
abran los lugares más altos de los edificios y desde allí
se pueda avizorar e imaginar un mundo mejor. Que haya
excursiones obligatorias a las cimas de las montañas a fin
de arrobarse ante el vasto panorama estelar. Tienen
derecho a conocer un castillo, un lago, una catarata;
mojarse en la lluvia, moldear la arcilla y navegar en el
mar.
6. Tienen derecho a ser valorados por la osadía de sus
sueños y por dicho motivo enaltecidos, siendo
identificados y reconocidos por ello. Después de la
exposición de una teoría soñar, dejando a un lado la
pregunta impertinente del profesor si ésta no alcanza el
nivel de la ilusión. Que cuando alguien imagine todo se
aquiete y camine de puntillas; que haya una alerta y
consigna general para no interrumpir el portento de este
hecho extraordinario.
7. Los niños tienen derecho y plena libertad de imaginar
un mundo mejor, instalando el reino del bien, la belleza y
el valor, que son atributos de la infancia. A instaurar la
imaginación en el poder. Que ante el anhelo de transformar
el mundo no se le replique que es imposible y descabellado
intentarlo. Que en este y otros aspectos nosotros vayamos
tras ellos.
8. Los niños tienen derecho a mirar la realidad con ojos
de asombro y admiración. Ante ello no podemos ser
críticos, ni mucho menos descreídos o escépticos, sino
asirnos a su vuelo por el ámbito de la fantasía, subidos
en aquellas naves, trocados en alas y viento, convertidos
en todo lo que viaja y se eleva, siendo bienvenidas estas
tres gracias: el trabajo gozoso, el honor y la divina
locura de amar lo creado.
9. Los niños tienen derecho a reconocer que sus brazos
antes fueron alas, que con ellos pueden volar por el mundo
en su proeza de ser amplios y vastos; que sus manos en el
intento de crear rompan esquemas, como algunos objetos y
artefactos. Que las manos son para moldear un mundo nuevo
y los brazos para cobijar y proteger lo que es débil. Que
manos y brazos son la perfección de las alas que llevamos
dentro y es con ellos que hay que dar concreción a los
sueños.
10. Los niños tienen derecho a sumergirse en el mundo del
misterio, embrujo y sortilegio. Escuchar los tambores y
timbales que resuenan en la tempestad, entrever la sirena
que surge envuelta entre lianas y algas; que en la noche
estrellada somos dioses actuales y remotos, vigentes y
atávicos; que la fantasía no es falsedad, que en nosotros
reviven a cada instante y se hacen cotidianos los arcanos.
11. Tienen derecho a utilizar toda su paleta de colores
para pintar cualquier asunto y cosa. Que en su visión las
manzanas pueden ser azules y amarillos los tomates. Que un
gato puede tener estampado encima el arco iris, el sol
color del capulí. Pedirán sanciones para quienes todo lo
pintan de un solo color, peor si es gris, siendo agravante
mayor pintar aulas y colegios de colores opacos,
mortecinos o lastimeros.
12. Tienen derecho a poner su oído en el hueco de un
caracol y trasmitirnos en cualquier lenguaje la sabiduría
del mar, de sus profundidades y sus inabarcables orillas.
Que a partir de esas palabras se cambien conductas y
disminuyan de precio los productos; derecho a sumergirse
en el océano de la vida, en los secretos que expliquen las
razones o sinrazones supremas de esta efímera existencia.
13. Tienen derecho a pasar de asombro en asombro, de
maravilla en maravilla, de milagro en milagro. A comunicar
descubrimientos inesperados, que el árbol de naranjas del
patio convierte las pepitas de oro en semilla de nuevos
árboles, hecho verdaderamente portentoso; a despertar en
la humanidad el anhelo de hacer posibles las utopías
pendientes.
14. Tienen derecho a darle vida a los seres y objetos que
aparentemente no la tienen. A conversar con las nubes, a
saber lo que piensan las piedras. A tener comentarios de
los vínculos de amor existentes entre sol y la luna,
tierra y cielo, cerro y colina que viven juntos.
15. Tienen derecho que ante sus preguntas las respuestas
de los adultos sean de igual o mayor calidad en cuanto a
magia, ingenio y poesía; que lanzados por ellos al mundo
incógnito y misterioso –como es frecuente– también
participemos en dicho juego. Que si nos preguntan
respondamos con igual fascinación que tienen sus
averiguaciones.
16. Derecho a que si creen en algo no se le desmienta ni
corrija, ni se les desencante diciéndoles que eso es
falso. A que todo ser se enmiende para ser bueno ante
ellos, a fin de mirar el mundo con esperanza. Que su
selección de fútbol gane siquiera un campeonato. Que se
organicen festivales para dar lugar a que los que nunca
han ganado por fin ganen.
17. Tienen el derecho a que se le apoye en su convicción
de que tienen los mejores padres del mundo y,
verdaderamente, se los reconozca así en dicha dimensión.
Que su padre y madre sean coronados reyes siquiera una
vez. Que su casa es su casa y no de la inmobiliaria que
quiere desalojarlos. Que nadie diga que su país es feo y
de ladrones; que se repita mil veces que no hay nada en el
mundo más bello, bueno y hermoso que él. Porque es verdad.
18. Tienen derecho a creer en su familia, en sus hermanos,
en la caballerosidad de sus vecinos, en el pundonor de sus
gobernantes, porque lo contrario significará dejar de
creer y eso es triste. Los mayores tenemos el deber de
luchar porque la realidad no los desmienta. A pedir que
las personas de su alrededor sonrían como ellos lo hacen.
Que triunfen los seres con los cuales ellos se
identifican. Pedir el cambio de un maestro por no sonreír,
por vestir de luto, por hablar de catástrofes.
19. Tienen el derecho universal a la alegría, a celebrar
la vida y mirar cada una de sus manifestaciones con
arrobamiento. A caminar libremente por playas, colinas,
valles y desiertos; a sacarle el jugo a los amaneceres y
crepúsculos. A la danza libre y gloriosa en la adoración a
la luna, al sol, al arco iris.
20. Tienen derecho a iniciar un viaje en busca de la clave
que explique el misterio del universo; a dejarlo todo con
dicho propósito, porque puede ser que este asunto
irresoluto ellos lo resuelvan. A dejarse guiar por un
chispazo, por un latido, por una corazonada. A ser
atraídos por lo ignoto, porque finalmente eso somos:
encantamientos, misterio, conjuros, adivinanzas y
prodigios en la noche.


EN TORNO A LA LECTURA Y LOS LIBROS

PROPUESTAS DIRIGIDAS AL NIÑO

1. Tienes derecho a que cuando aún habitas en el vientre
materno tu madre y padre, además de acariciarte deben
leerte rimas, cantilenas, poemas y cuentos; si es posible
también plantearte una adivinanza de modo que cuando estés
en este mundo, y ya sepas hablar, sorprendas a todos dando
la respuesta.

2. Tienes derecho a que las personas adultas que te
rodean, recreen contigo las aventuras, personajes y
situaciones referidas en los libros, hasta después que te
hayas dormido, pudiendo ellas seguir con la lectura ya por
su propia cuenta.

3. Tienes derecho a exigir que la lectura sea un espacio
mágico, admirable y sorprendente; a que todos reconozcan y
contribuyan a hacer de ella un acontecimiento fascinante;
y a leer en las orillas del mar, en la cumbre de las
colinas, en un bote surcando el río o trepado en la copa
de los árboles. También a leer los libros al revés, si ése
es tu deseo.

4. Tienes derecho a que los adultos en tu casa, en la
escuela u otro sitio, te lean en alta voz los pasajes de
los libros que más te interesan y que al leer su voz sea
hermosa, afectiva, plena de resonancias; tronante o
apacible según convenga; y que en ella la vida cante su
mejor melodía.

5. Tienes derecho a relacionar lectura a libertad y pleno
disfrute del encanto y la belleza: a primavera y playa; a
montañas, arroyos y cascadas, a setos de flores, a
gaviotas volando en el cielo azul; a que los libros sean
navíos, peces, cometas; frescos como helados, dulces como
uvas, silvestres como fresas.

6. Tienes derecho a que antes de conocer los libros de
texto hayas frecuentado los libros de fantasía, leídos en
voz alta por las personas mayores, pudiendo tú preguntar
muchas veces qué dice en tal o cuál palabra, para
descubrir por ti mismo el secreto de la decodificación
alfabética.

7. Tienes derecho a indagar en los libros todo lo que se
te ocurra acerca de cualquier hecho o cosa del mundo y la
vida; a que tu profesor te guíe hasta donde pueda y,
después, si él quiere tú puedas guiarlo y orientarlo.

8. Tienes derecho a que leer sea parte de la amistad,
afecto y confidencia que debe primar entre adultos y niños
en relación a la lectura; a que alguien esté a tu lado y
exorcice con su voz algún pasaje oscuro del mundo de los
libros.

9. Tienes derecho a que todo libro esté a tu alcance, por
los sitios que pases, incluso en jardines y lugares de
juego; y a que no pueden haber libros secuestrados detrás
de vitrinas ni impedidos de ser hojeados por estar bajo
llave.

10. Tienes derecho a nunca ser reprendido por haber
deteriorado involuntariamente un libro, motivo por el cual
deben estar confeccionados de material adecuado y su costo
ha de ser asequible, a fin de no lamentar daños puesto que
se trata de ganar lectores aunque se pierdan libros.

11. Tienes derecho a exigir que los libros sean prodigios
que te hablen de asuntos significativos; que toda la
maravilla esté contenida en ellos, que sean gratos para
pasar las mejores horas arrobados en sus páginas.

12. Tienes derecho a que los adultos conozcan tus
inquietudes y aficiones e implementen los libros que las
satisfagan y no te impongan los libros de su interés;
coadyuvando tú a que la vida se enriquezca con las
sugestiones de los buenos libros, porque ¿de qué vale que
todo sea hermoso si la vida se desenvuelve en sentido
contrario?

13. Tienes derecho a que la biblioteca escolar sea
preciosa, acogedora y bien iluminada, a que las personas
que allí atiendan sean amables y amen a los niños
lectores; a no llenar fichas ni papeletas, a que se te
preste un libro por indicios de color, olor, tacto y
sentido, pudiendo tú preguntar acerca del contenido de tal
o cual libro y que la respuesta sea mágica.

14. Tienes derecho a emprender un viaje en razón de
celebrarse en el lugar al cual te diriges una gran fiesta
en honor al libro, donde animen bandas de músicos, se
eleven globos, fulguren castillos con luces de bengala; a
que todos los días sean el cumpleaños del libro; a que
lengua oral y escrita sean cataratas de un mismo río.

15. Tienes derecho a realizar excursiones con tus
profesores a lugares donde hayan ocurrido los
acontecimientos que se narran o presentan en los libros. A
realizar paseos hacia las ferias de libros, presentaciones
de autores y locales de librerías.

16. Tienes derecho a leer libros de poesía y enamorarte de
a verdad, a leer libros de mitología y extasiarse mirando
las estrellas, a leer libros de astronomía contemplando la
rotación de los astros, a leer libros de historia
pernoctando a campo traviesa en una noche de luna; a
exigir que los libros digan la verdad acerca de la vida y
del misterio de la muerte.

17. Tienes derecho a que en la escuela y con los maestros
practiques en elaborar libros de todo tipo, dándole formas
de avión, de barco, de flor; a reconocer como libros a las
plantas –sus flores y hojas– a los animales –su pelambre y
ojos–, a las calles –sus casas y esquinas–, o a las
manifestaciones populares –sus banderas y cánticos–.

18. Tienes derecho a no dar ninguna respuesta sino a
formular todas las preguntas en relación a los libros. A
no hablar –si así lo decides– cuando una lectura te ha
impactado, ni siquiera al regresar después de haber
caminado largo rato bajo los árboles.

19. Tienes derecho a pensar que la frase u oración más
marginal de un texto contiene la idea principal, si a ti
te parece; a que las pruebas de comprensión lectora las
resuelvan los profesores o, de lo contrario, se arranquen
esas páginas.

20. Tienes derecho a que tu concepto e imagen de los
libros y de la lectura sean únicos, a perfilar en ellos tu
identidad, a enlazarte allí mano a mano con todos los
hombres de la tierra, vivos o muertos; a volver a soñar y
construir a partir de ellos un mundo nuevo.


INLEC DEL PERÚ
Teléfonos: 420-3343 y 420-3860.

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